Verdad.
El individuo comienza a percatarse de la existencia
de un factor material, psíquico-mental, emocional
o energético, reprimido o disociado. Esto le
permite abordar la inarmonía de una forma constructiva.
Atreverse a resolver el problema es un requisito indispensable
para el siguiente paso.
Amor.
El
Individuo acepta emocionalmente el factor disociado
y la nueva vitalidad emergente. Lo que antes era juzgado
y rechazado se admite ahora, de manera que vuelva
a formar parte de los procesos vitales Los avances
son posibles pese a que existan temores e inseguridades,
la cuestión es no reprimirlos ni negarlos.
Conocimiento.
Se
produce la completa asimilación del significado
del proceso evolutivo y se integran los factores disociados
o reprimidos, de modo que aumentan los recursos necesarios
para resolver los problemas vitales o para autorrealizarse.
La persona ve con mayor claridad cual es su camino
personal y toma conciencia de la energía de
que dispone para recorrerlo. Su vida cobra más
sentido, se vuelve más alegre, simple y plena,
sin que importen las condiciones externas.