-
El
Reiki es una energía apolar. No es ni Yin
ni Yang. Las dos manos de cualquier individuo iniciado
en el sistema tradicional transmiten automáticamente
la misma vibración: la fuerza vital universal.
-
El
Reiki estimula el desarrollo de los procesos vitales,
sea quien sea el ser que entre en contacto con él.
Su vigorizante efecto está relacionado con
el grado de asimilación que posea la región
corporal o psíquico-mental que haya sido
tratada. Cuánto mayor sea la resistencia
frente a la curación, más intensas
serán las reacciones curativas.
-
Quien
absorbe la fuerza vital es el Niño Interior
o conciencia corporal del receptor.
-
La
acción del Reiki se puede potenciar a través
de distintas formas: Utilizar los métodos
característicos del 2º grado.
-
Transmitirle
al cliente una sensación de protección,
de confianza en el terapeuta.
-
Solicitar
la protección, el apoyo y el consejo de aquellos
seres etéreos que posean los dones y los
conocimientos adecuados para apoyar el tratamiento.
-
Estimular
los procesos de reflexión sobre el sentido
de la propia vida y sobre todo aquello que haya
que aprender en un momento dado.
-
El
Reiki facilita la comunicación sutil a través
de las técnicas del 2º grado.
-
La
Vida de un sujeto no será plenamente feliz
ni su cuerpo se curará definitivamente hasta
que su mente no acepte realmente la sanación
y se disponga a realizar los ajustes precisos.
-
La
regla es: comienza por curar la mente, salvo que
el cuerpo corra peligro.